¿Qué hay
detrás de la tos que no se va?
Esta
es la explicación de la tos crónica, es decir aquella que se prolonga por más
de ocho semanas.
La
única manera de tratar debidamente este molesto síntoma es identificar los
factores que lo desencadenan. En todo caso, el peor camino es automedicarse y
manejarlo por cuenta propia.
¿Quién no ha tenido una tos? Lo más seguro es que nadie puede decir hoy
que se haya salvado de padecer alguna vez este molesto síntoma, que se cuenta
entre los más comunes en las consultas médicas.
Sin embargo, una tos que dura más de
ocho semanas (crónica) es muy difícil de sobrellevar, y para los médicos, en no
pocos casos, muy difícil de tratar.
Hace unas semanas la revista 'New
England Journal of Medicine' presentó una serie de conclusiones de un grupo de
expertos para abordar, de manera práctica, la tos que se instala en muchas
personas de manera persistente.
En primer lugar, llaman la atención
sobre la necesidad de tratar de identificar a los “sospechosos habituales” que
producen tos. Dentro de ellos están:
Alergias. Producen
una tos que, además, se acompaña de ojos llorosos, secreción, congestión nasal
y sensación de escurrimiento de líquido por la parte de atrás de la garganta.
En esos casos el uso de
antihistamínicos, los lavados nasales con solución salina y la aplicación de
esteroides, todo con fórmula médica, son la base de un tratamiento que tiene
que sostenerse por varios días.
Asma. Esta
enfermedad puede producir, en algunos casos, una tos sin que el pecho silbe.
Los expertos denominan este síntoma como “tos variante” y si existen
antecedentes de asma, la base de la intervención son los inhaladores que tienen
que ser prescritos por el médico. El objetivo es desinflamar y abrir las vías
aéreas.
Reflujo. Si
la tos persistente se acompaña de acidez, agrieras o reflujo nocturno, lo más
seguro es que el contenido gástrico esté afectando las vías respiratorias, por
lo que el manejo se fundamenta en controlar el ácido de las vías digestivas con
medicamentos específicos, al menos por ocho semanas continuas.
Fármacos. Algunos
remedios, como ciertos antihipertensivos, pueden ocasionar tos en algunas
personas. Si el síntoma se presenta o se exacerba con la presencia del
medicamento, lo indicado es cambiarlo bajo supervisión médica.
Cigarrillo. El tabaco produce bronquitis crónica (el daño
pulmonar altera la capacidad normal del cuerpo para eliminar las partículas,
las vías respiratorias se hinchan y el moco se acumula). La tos en estos casos
se torna permanente y en algunos fumadores puede sugerir la presencia de
infección o de cáncer. El remedio es eliminar por completo el tabaquismo y
tratar específicamente las otras alteraciones.
Tuberculosis. Los antecedentes de confinamiento en espacios
cerrados, como cárceles, hospitalizaciones prolongadas o la infección por VIH,
deben orientar la búsqueda del bacilo tuberculoso. La tos que produce esta
bacteria se acompaña de fiebre, decaimiento y presencia de sangre en las flemas
que se expulsan con la tos. El manejo de este cuadro exige la intervención de
un equipo médico.
Disfuciones nerviosas: Los investigadores han descrito un tipo de
tos producida por una reacción exagerada de fibras nerviosas que son
sensibilizadas por algunos factores como humo, perfumes, cambios de temperatura
y estrés, que obligan a las personas a toser, aparentemente sin ninguna razón.
El manejo específico se basa en moduladores neurológicos orientados por el
médico.
Causas raras. Afecciones poco comunes, como la fibrosis
pulmonar, sarcoidosis, males autoinmunes, anormalidades anatómicas y
disfuciones laríngeas pueden producir tos también. Eso requiere estudios
exhaustivos.
Si tiene
gripa, conozca cómo lidiar con todos los síntomas
El
lavado de manos, hidratarse y abrigarse son claves para enfrentar enfermedades
respiratorias.
El cambio de una temporada calurosa a
una de fríos y lluvias intensas, en algunas zonas del país, parece haber
favorecido un aumento del habitual pico respiratorio que por lo general ocurre
cada año en esta época.
Hay que aclarar, para empezar, que no
es que las lluvias y el frío traigan los virus, sino que en esas condiciones se
favorece más su circulación y transmisión; la gente tiende a estar más
encerrada, en un contacto más directo, y los espacios de trabajo y del hogar
son menos ventilados.
En consecuencia, nadie se escapa de
ser alcanzado por esa infección de las llamadas vías respiratorias altas, que
en términos sencillos, y si no se complican, no pasan de ser una gripa severa.
En estas circunstancias, todas las personas suelen sacar diferentes herramientas
para enfrentarla, porque si bien no están gravemente enfermas, en ocasiones el
malestar es tan severo que las obliga a quedarse en la cama.
Aunque se trata de un problema que no
tiene cura, tenga en cuenta estos siguientes consejos, para prevenirlo y
manejarlo.
No salga.
Si no tiene nada que hacer, y su condición lo permite, quédese en casa. Si los
síntomas son severos, visite al médico para que lo incapacite. Así se protege
usted y protege a los demás.
Regule la temperatura. Los cambios súbitos de temperatura, sobre
todo al pasar del calor al frío, irritan las vías respiratorias y las inflama,
lo que aumenta las secreciones en las que se favorece el crecimiento de los
virus. No está de más cubrirse boca y garganta.
Lavado de manos. Aunque los virus están en el aire ayuda mucho
lavar las manos, porque con estas se suelen tocar superficies contaminadas.
Abríguese.
El frío obliga al cuerpo a utilizar parte de su energía en calentarse, lo que
le resta capacidad al organismo para enfrentar o combatir las infecciones
virales. También se sabe que en el calor el cuerpo se defiende mejor. Una
fiebre bajita en estos casos no resulta tan mala.
Hidrátese. La gente tiene que saber que en la gripa el
cuerpo pierde agua a través de la respiración, el sudor y las secreciones
nasales, de ahí que es importante ingerir buena cantidad de líquidos. Además
logrará que las secreciones se eliminen de manera más fácil y así habrá una
menor sensación de congestión, y de paso será una ayuda para adelgazar.
Caldo de pollo. Varios estudios han demostrado que el caldo
de pollo sirve, porque además de favorecer la eliminación de las secreciones
eleva las defensas, refresca y limpia las vías respiratorias. Hay que tomarlo
caliente y ojalá una tacita o dos al día.
Lavado de nariz. Use solución salina o diluya una cucharadita
de sal en un litro de agua. Aplique 20 gotas en cada fosa nasal.
Ejercicio. Aunque la gente tiende a quedarse quieta por
el malestar y otros síntomas, el ejercicio moderado en condiciones aeróbicas
favorece las defensas. El solo hecho de caminar por media hora a paso moderado
ya es un buen intento.
Protéjase. Las secreciones nasales son un factor
irritante que puede fácilmente erosionar la piel del área. Por esta razón
conviene aplicar de forma permanente vaselina alrededor de las fosas nasales,
especialmente en la noche.
No fume. El
cigarrillo es un factor absolutamente negativo en los procesos gripales, porque
disminuye la oxigenación del cuerpo e irrita las vías respiratorias. Por lo
tanto, es mejor que lo elimine por completo.

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