quién manda en el amor Cerebro o
corazón,
No cabe duda que el corazón es un órgano importante de nuestro
cuerpo, pero parece que le damos demasiada relevancia en el amor. Expresiones
como "mi corazón late por ti" o "me has partido el corazón"
contribuyen a creer en esa estrecha relación entre amor
y corazón. Pero no siempre ha sido así; los antiguos griegos situaban el
centro de las emociones ni más ni menos que en el hígado y, hoy en día, la
ciencia nos asegura que el verdadero artífice del amor es el cerebro.
El
cerebro que nos enamora
Si alguna te vez te has preguntado por qué te conviertes en una extraña para ti misma cuando te enamoras, por qué estás
eufórica, te ves más guapa y notas sensaciones extrañas en tu organismo, como
cosquilleos emocionales o las tan mencionadas mariposas en el estómago, hemos
encontrado al culpable: el cerebro.
El cerebro decide en un momento dado liberar grandes dosis de
sustancias con extraños nombres como serotonina, endorfinas, oxitocina o
dopamina, a las que no logramos colocar en ninguna categoría conocida, pero que
son las causantes de ese estado transitorio de enajenación
mental que se produce cuando nos enamoramos. Aunque la verdad
es que se desconoce el motivo desencadenante de esta situación.
El caso es que es el cerebro, y no el corazón, el que decide de
quién y cuándo nos enamoramos. Y parece que realiza todo el esfuerzo en esa
tarea del enamoramiento inicial, porque una vez hecho esto, el cerebro se toma
un merecido descanso y deja todo el asunto en manos del
corazón. Es el momento en el que el amor es ciego y vemos a nuestro príncipe de un color
azul intenso.
Funciones
del corazón y del cerebro
Mientras el cerebro está de vacaciones, es el corazón el que nos
hace vivir la mejor etapa del amor. Esa
en la que la vida nos sonríe por haber encontrado al hombre de
nuestros sueños y ser
correspondidas. Es el corazón el que nos hace ver unas interesantes entradas
donde luego veremos una calvicie severa, un estilo muy personal en lo que luego
será puro desaliño y una personalidad carismática donde luego veremos un
carácter difícil.
Ese desajuste entre la realidad y lo
que percibimos bajo el
influjo del amor es un castigo de la naturaleza por dejar que el corazón se
exceda en sus funciones. Una llamada de atención a nuestro organismo para
restablecer las funciones de cada órgano, a saber: que el
cerebro se ponga en marcha y que el corazón se dedique a bombear la sangre.
Esto explica tanto los amores imposibles como los amores
insensatos, además de todas esas equivocaciones convertidas piedras en las que tropezamos una y
otra vez. Pero una cosa está clara, y es que nosotras no intervenimos para nada
en este proceso de amor y desamor, así que la próxima
vez que te veas en la tesitura de si amar con la cabeza o con el corazón, no te
resistas y deja que tus órganos tomen posiciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario