viernes, 23 de diciembre de 2016

SEXO ANAL

¿ sexo anal? Y cuidados para el coito

El sexo anal es la práctica sexual en la que se introduce el pene  o un juguete sexual en el ano o el recto de de su pareja   con la que se está practicando el coito. Antes de que digas que “es antinatural” (lo cual no es cierto), debes saber que el ano es una zona erógena. Esta parte del cuerpo tiene las terminales nerviosas suficientes para competir con la vagina y el pene. Estimular esta parte correctamente puede ser igual de satisfactorio que con los genitales.
Desde la Edad Media el sexo anal se ha considerado un tema tabú y a lo largo de los siglos casi todas las religiones lo han condenado. Las razones de este rechazo son variadas, por un lado, el sexo anal era una de las medidas naturales más utilizadas para controlar la natalidad; por otro, la práctica de este sexo tenía altos riesgos higiénicos. Esta desaprobación se ha mantenido hasta la actualidad. Anatómicamente hablando, puedes tener un orgasmo igual de intenso con el sexo anal que con el sexo vaginal. Durante la penetración anal, no solo se estimulan partes como la próstata (en el caso del hombre) sino también nervios como el perineal y el pudendo (que conecta con el clítoris en el caso de la mujer).





Además, un estudio de la Universidad de Indiana encontró que las personas son más propensas a tener un orgasmo probando incluyendo diferentes actos sexuales en sus últimos encuentros, incluyendo sexo anal. Aunque la penetración con movimientos repetidos puede darte satisfacción, la vibración (de un juguete) o hasta el simple hecho de tener algo adentro (como un butt plug o cono anal) puede ser suficiente para estimular esas mismas terminaciones nerviosas.

Como normalmente el esfínter se encuentra cerrado, el sexo anal podría ser doloroso si previamente no se ha distendido este músculo.Para conseguir que la práctica sea placentera para la pareja la penetración puede ir acompañada de la masturbación, que ayuda a que la musculatura anal se relaje y facilita y mejora la penetración anal. La realidad es que cualquier hombre y mujer, sin importar sus preferencias sexuales, pueden disfrutar de este tipo de sexo.
Sexo seguro
Esta práctica sexual no está exenta de riesgos. La mucosa rectal es sensible y un lugar propicio para que se desencadenen infecciones. Además, esta mucosa cumple una función absorbente, función que puede aumentar ante una penetración fuerte por el ano que puede provocar a su vez que se generen heridas pequeñas en la zona y hemorragias.
Los riesgos más frecuentes son:
·         Posible propagación de infecciones de transmisión sexual, como el VIH (virus de inmunodeficiencia humana), la sífilis, herpes genitales o la gonorrea, entre otros.
 
·         Detonador de enfermedades como el VPH (virus del papiloma humano) y todos los tipos de hepatitis.
 
·         Desgarros, lesiones y hemorragias si se practica con demasiada fuerza.
 
·         Genera infecciones si no se utiliza protección y se practica con mala higiene.
 
Higiene
La primera precaución que debe tomar la pareja que quiera practicar sexo anal es utilizar preservativo. Además, es imprescindible mantener el máximo nivel de higiene en el recto y en el ano antes de efectuar la penetración. Conviene que la buena higiene también se realice en el pene y/o en los juguetes sexuales, si los hubiera.
Lubricación
El ano y el recto no generan de forma natural una lubricación que facilite las relaciones sexuales como la vagina. Además, al contrario que la vagina, los músculos de esta zona no son tan elásticos e impiden la dilatación. Esto puede provocar que en muchos casos se produzcan heridas y desgarros.
Para evitar esto, las parejas que quieran practicar sexo anal deben usar algún tipo de lubricante que favorezca la penetración. Los lubricantes naturales, como la saliva, se evaporan rápidamente por lo que es recomendable utilizar un lubricante sintético.

Masturbación anal

La masturbación anal es la estimulación de la zona del ano con el fin de intensificar el orgasmo. Las formas más comunes de masturbación son la inserción de uno o más dedos o de algún tipo de juguete sexual.
En los hombres, la masturbación anal puede ser placentera porque puede llegar a tocar la próstata, que contiene terminaciones nerviosas. En el caso de las mujeres, con la masturbación también pueden llegar a estimular la vagina.
Las técnicas más utilizadas incluyen tocar el orificio anal mientras se masturban los genitales propios o de la pareja o la estimulación del ano de la pareja mientras se realiza el coito para aumentar la excitación durante la práctica sexual. Introducir paulatinamente los dedos o el objeto ayuda a que la sensación de dolor no sea tan intensa ya que la dilatación de los músculos será gradual.
Introducir un objeto en el interior del ano también tiene unos peligros asociados. Esta zona es sensible y, además, las paredes intestinales no causa dolor cuando se introducen objetos. Esto implica que en ocasiones los objetos se introduzcan demasiado y luego no se puedan volver a sacar. En estos casos muchas veces la solución es someter a la persona a una cirugía para poder extraer el objeto que ha introducido. Por este motivo no es recomendable introducir objetos en el ano que no están diseñados con ese fin.




La prevalencia de transmisión en Europa de VIH en hombres homosexuales ha aumentado un 33 por ciento desde el 2004, según datos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC). Asimismo, el ECDC sostiene que España se encuentra en primer lugar con respecto a la transmisión de VIH entre hombres.
“El hecho de que el VIH ya no sea una enfermedad mortal, sino crónica, ha relajado a la población sexual en cuanto al control y la prevención de contagio”, señala Ezequiel Francisco Pérez Campos, jefe de Servicio de Ginecología del Hospital General de Requena en Valencia y miembro del patronato de la Fundación Española de Contracepción. El experto relaciona también esta baja protección al “cambio de la sociedad y a la llegada de gente de otros lugares”.  Asimismo, los tratamientos antirretrovirales surgidos en los años 90, los cuales permiten mejorar la calidad de vida de las personas infectadas, han reducido el temor a la infección, abandonando así las medidas de prevención.
El sexo anal tiene mayor riesgo de transmisión de VIH y otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) que el sexo oral o el vaginal ya que “el semen de los hombres es altamente contagioso”, afirma Pérez. “Debido a la concentración viral y a la capacidad de transmisión del semen del varón con las lesiones debidas a la penetración anal, el sexo anal es el punto máximo de capacidad de transmisión de esta infección”, explica el especialista.
Alrededor del 30 por ciento de las personas con este virus no conoce que está infectada, lo que implica un mayor número de transmisiones por falta de conocimiento. Estos datos evidencian la necesidad de una mayor concienciación, sobre todo entre los jóvenes, con respecto a la evitación de prácticas de riesgo y a la utilización del preservativo. El estudio HIV prevention in Europe: evidence brief realizado por ECDC y publicado en Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes ha estimado que el preservativo, como estrategia de prevención de transmisión de VIH, tiene una eficacia del 70 por ciento.
Según el experto, los hombres homosexuales que lleven a cabo el coito anal “deben utilizar siempre, desde el principio de la relación hasta el final de la misma, el preservativo. Esto va a disminuir de una forma abismal la posibilidad de transmisión, dado que no va a haber contacto del semen infectante con la sangre del receptor”.
Pérez hace especial hincapié en la formación de los jóvenes sobre la sexualidad: “Hay que advertir que hay infecciones que se transmiten por el sexo y que se deben evitar, primero mediante la decisión personal y segundo con el preservativo, el instrumento de primera magnitud para evitar o disminuir las ITS”. Según el especialista, la educación sexual en España tiene “claras sombras” dado que, a pesar de que existe información sobre estas enfermedades, “es necesario considerarla como un asunto importante, un aspecto más de nuestra salud”. De esta forma, “la sociedad estará más formada y capacitada en cuanto a la sexualidad y, por tanto, tomará decisiones con mayor libertad y responsabilidad”, asegura. Nunca subestimes el poder del lubricante, mucho menos cuando se trata de sexo anal. Recordando un poco esa clase anatomía: no, el ano no se lubrica solo como la vagina. De ahí que sea tan importante tener lubricante a la mano para que el pene se deslice de manera más fácil y tengas una mejor experiencia. TIENES que estar relajado. Esto es básico para ayudar a que los músculos anales y el esfínter se relajen. El Dr. Joe Kort, autor de Gay Affirmative Therapy for the Straight Clinician, y el Dr. Ian Kerner, fundador de GoodInBed.com, comentaron a BuzzFeed Health que lo primero es estar genuinamente seguro de querer hacerlo y no sentirte presionado.
La masturbación, el uso del condón, el lubricante y el uso de ciertos juguetes especiales ayudarán a que sea una mejor (y más segura) experiencia.
Si te duele pueden estar pasando dos cosas: o estás demasiado tenso o hay una lesión dentro del ano o recto. De ser así, lo mejor es llevar las cosas con calma, retirar el pene o juguete e intentarlo en otra ocasión.



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